El reto no era dar a conocer un nuevo producto, sino explicar algo mucho más complejo: qué es un verdadero pollo campero. El Pollo Pío Campero es diferente por ser un pollo criado con más libertad, más tiempo y más verdad, en un mercado donde se venden pollos como camperos sin estar certificados.
Desde el inicio, definimos una estrategia clara: generar visibilidad, pero sobre todo concienciación. No bastaba con que el producto existiese, había que entenderlo.
La estrategia se centró en explicar, no en impactar sin más. En el entorno digital, se desarrolló una web enfocada a educar al usuario y comunicar de forma clara las diferencias del producto. Este mismo enfoque se trasladó al canal profesional, con acciones específicas dirigidas a carniceros y distribuidores: emailings explicativos, contenido audiovisual y contacto directo para asegurar la comprensión del producto.
Para ello, construimos un posicionamiento propio “el que va por libre” y desarrollamos una estrategia diferenciada para sus dos públicos clave: cliente final y distribuidor. El objetivo era el mismo, pero la forma de comunicarlo, no. A partir de ahí, activamos un ecosistema completo de acciones que combinaban contenido, formación y presencia en distintos canales.